Albergue La Surera
A 11.93 km
StardustHouse — Directorio de Albergues y Hostels en España
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Hotel Gastronómico Mar de Fulles es un hotel rodeado de montañas en un parque natural, que combina alojamiento con gastronomía kilómetro cero y organización de eventos en un entorno de bosque propio.
Ubicado en Alfondeguilla, Castellón (Polígono 5, Parcela 69, 12609), premiado por el Parlamento Europeo y la Comunidad Valenciana por valores sociales y medioambientales, ofrece proximidad al mar (15 minutos) y actividades en mar y montaña.
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Muy buena experiencia si buscas tranquilidad, desconexión y comer de lujo. Dueños muy amables y el servicio estupendo. Repetiremos seguro!
He estado recientemente en el Hotel Mar de Fulles y la experiencia no pudo ser mejor. Desde el momento en que llegamos se respira tranquilidad: está rodeado de naturaleza y el silencio es absoluto, perfecto para desconectar de verdad.
La habitación era amplia, muy limpia y con unas vistas preciosas a la montaña. Se nota que el hotel apuesta por la sostenibilidad y el cuidado de los detalles, pero sin perder comodidad. Dormimos increíblemente bien, sin ruidos y con una sensación total de descanso.
Uno de los puntos fuertes fue, sin duda, la gastronomía. Cenamos en el restaurante del hotel y nos sorprendió muchísimo la calidad de los productos y lo bien elaborados que estaban los platos. Cocina de proximidad, sabores cuidados y una presentación excelente. El desayuno también merece mención: variado, con opciones saludables y todo muy fresco.
La zona de la piscina y la terraza es ideal para relajarse con un libro o simplemente disfrutar del entorno natural. Además, el personal fue siempre amable y cercano, haciéndonos sentir como en casa en todo momento.
En resumen, es un lugar perfecto para una escapada romántica o un fin de semana de desconexión en plena naturaleza. Sin duda, repetiría. 🌿✨
Hace aproximadamente un año realizamos un retiro de bienestar en este lugar, que inicialmente nos había parecido un proyecto precioso por su enfoque en la sostenibilidad, la naturaleza y la propuesta de huerto a la mesa. Por eso decidimos organizar allí un retiro con un grupo grande de 27 personas.
Lamentablemente, la experiencia no estuvo a la altura de lo esperado. Las habitaciones y la sala de yoga no tenían calefacción y solo se colocaron dos estufas de butano para espacios muy grandes, lo que hizo que pasáramos bastante frío, especialmente la primera noche. Hubiera sido un detalle importante acondicionar los espacios antes de nuestra llegada.
La comunicación con el dueño y chef fue distante y poco acogedora. En ningún momento se acercó al grupo para preguntar cómo estábamos o si todo iba bien; toda la comunicación se realizaba a través de recepción, con una actitud que transmitía más molestia que hospitalidad, algo que sorprendió tratándose de un retiro de bienestar y autocuidado.
También echamos en falta pequeños gestos: los cafés del desayuno se cobraban aparte, sin flexibilidad, a pesar de ser un grupo grande que había pagado una suma considerable. Algunas personas no tomaban café y otras querían repetir, pero no hubo ninguna flexibilidad ni gesto de cortesía.
La comida fue correcta pero bastante básica y poco adecuada para un retiro (pizzas y hamburguesas vegetarianas).
Nos fuimos con un sabor agridulce, ya que nuestra intención era repetir y organizar más retiros allí, pero la falta de trato humano, calidez y cuidado hizo que decidiéramos no volver. Comparto esta reseña desde el respeto y la honestidad, con la sensación de que el proyecto tiene potencial, pero el trato a las personas es tan importante como el entorno o la idea que lo sostiene.
5 veces con la misma reseña, de hace más de dos años.
La volvernos a denunciar como las anteriores veces.
Ojalá un día puedas vivir en paz contigo misma, aunque sabemos por experiencia que volverás y volverás a publicarlo.
Ya no nos molestamos ni en rebatirlo.
Una experiencia en familia muy bonita. Es la segunda vez que vamos y nos gusta mucho. Seguro repetiremos! La atención es muy buena y el sitio precioso.
El sitio es bonito porque está rodeado de naturaleza.La cena fue para una boda con lo cual imagino que según el presupuesto de los novios .El personal es atento pero el q no tengan variedad de bebidas como tipos de cervezas o refrescos creo q deberían mejorarlo. La habitacion está bien pero no hay ni televisión ni nevera, el precio de la habitación lo veo excesivo.Faltaba también luz para la entrada en la habitaciones y el exterior.
Pues a ver… Todo muy bonito en medio de la naturaleza, muy “sostenible”, pero sinceramente deja un poco que desear.
La primera sensación que transmite sus instalaciones es de dejadez y poco mantenimiento.
Por otro lado, el wifi no funciona (o al menos yo no conseguí conectarme en ningún momento), obvio que 0 cobertura ya que estás en medio de la montaña y no llega la señal.
No hay televisión en la habitación, (que oye, muy zen por su parte pero un poco de entretenimiento no vendría mal).
En cuanto al restaurante, siendo “gastronómico” esperábamos algo más de variedad. Solo te ofrecen un menú cerrado (50€/pers y bebida aparte). Vamos, que si no te gusta lo que hay, mala suerte.
Al igual pasa con el desayuno y comida.
En resumen, el sitio muy tranquilo, pero le falta mucho para estar a la altura de lo que promete.
Caro, instalaciones pésimas sin mantenimiento (grietas en paredes y techos, humedades con manchas de moho en el techo del baño, puerta del aseo que no cierra, luz pobre en habitación y cuarto de baño, etc), jardín descuidado, no pudimos acceder a la piscina, y para colmo nos volvimos con el cuerpo lleno de picaduras, y no hablo solo de nuestra habitación ya que ocupamos varias y nos ocurrió a todos, puede que tengan problemas con plagas de insectos porqué no es normal.
Si buscas la paz y tranquilidad, y calidad en productos naturales y de cercanía este es el lugar. La única pega que no sé si puede mejorar es el tema avispas, sobre todo en la piscina, lo que hace que la experiencia de darse un baño frente a una sierra no sea idílico, además nos bañamos a las 11 y la piscina era evidente que nadie le había repasado la superficie de bichos flotando. Por lo demás repetiría. Sé que no es la filosofía del lugar pero podrían climatizar la piscina con cristal para aislarla de los insectos y además se podría dar uso en invierno. Felicidades al propietario por el lugar y por los productos.
Tuvimos la suerte de celebrar nuestra boda en Mar de Fulles hace unos días y no podemos estar más felices con la elección. Desde el primer momento, el entorno natural nos enamoró, y el día del evento superó todas nuestras expectativas. El lugar es espectacular, lleno de magia, con unas vistas y una tranquilidad que dejaron a todos nuestros invitados impresionados.
La atención fue impecable: todo el equipo estuvo pendiente de cada detalle, haciéndonos sentir tranquilos y cuidados en todo momento. La organización, la gastronomía y la calidez humana marcaron la diferencia y nos regalaron una experiencia inolvidable.
Gracias por ayudarnos a crear un día tan especial. Sin duda, recomendamos Mar de Fulles a cualquiera que busque un sitio único para celebrar un evento.
No puedo recomendar Mar de Fulles. En general, la experiencia está BIEN, pero por el precio que cobran debería ser EXCELENTE. Por ese dinero se puede encontrar mejor alojamiento, mejor piscina, mejor cena, mejor desayuno, mejores instalaciones, mejor ubicación… Me cuesta pensar un solo motivo que justifique el coste. Ni siquiera el discurso ecologista y de autosuficiencia energética lo compensa.
La cena son 49 € por persona, bebidas aparte, con cuatro entrantes ridículos, un principal tan original como una carrillada y un postre paupérrimo. ¿Estaba malo? No. ¿Vale 49 €? Ni por asomo. De hecho, prácticamente todos los huéspedes tuvimos la misma sensación: productos encarecidos artificialmente y, para rematar, a las 22:30 apagan todo por su dependencia de las placas solares, de modo que el único sitio donde se puede estar es la habitación.
Las instalaciones reflejan una clara dejadez: las habitaciones necesitan una limpieza a fondo y reparar las múltiples grietas de las paredes. Además, el mantenimiento de jardines y terrazas brilla por su ausencia. La sensación general es de abandono.
Si algo puedo destacar es la atención en recepción, tanto a la entrada como a la salida. Pero cinco minutos de buena atención no compensan dos días de decepción.
Pocas veces se va uno de un alojamiento con la sensación de haber sido prácticamente TIMADO. Con la sensación vacía de haber tirado el dinero por confiar en algo que finalmente no ha estado a la altura de lo que prometía.
Hotel gastronòmico con buena calidad en los productos con los que elabora sus menús. Si tuviera que decir algo negativo, se resumiria en el mantenimiento de las instalaciones: piscina, jardines, madera exterior.. Eso sí, si lo que buscas es silencio y relax, porque en las habitaciones no hay TV, este es la mejor elección.
El hotel está ubicado en plena montaña, rodeado de vegetación, lo que lo convierte en un lugar ideal para desconectar y respirar paz. El entorno natural es sin duda uno de sus mayores atractivos.
Las habitaciones son amplias, al igual que el baño, lo que aporta comodidad durante la estancia. La comida nos pareció muy buena, especialmente si valoras la calidad por encima de la cantidad. Aunque el menú es cerrado y no ofrece opciones a elegir, en nuestro caso disfrutamos de los platos ofrecidos, como el salmón y el bacalao. El personal fue atento y amable en todo momento.
Sin embargo, hay aspectos que deberían mejorar:
La presencia de insectos, especialmente avispas, fue bastante molesta. En la zona de la piscina y las duchas exteriores había muchas, lo que nos impidió ducharnos con tranquilidad. Además, al llegar, el agua de la piscina estaba llena de bichos flotando que tuvimos que limpiar nosotros mismos. Tengo que decir a su favor que igual fue porque entramos antes de la hora de entrada, llegamos sobre las 11h y la habitación nos la dieron a las 12h.
La tela de las tumbonas de la piscina estaban rotas.
La conexión WiFi es bastante deficiente, lo que puede ser un inconveniente si necesitas estar conectado. También tuvimos un problema con el suministro eléctrico: al regresar de la playa, se fue la luz y apenas salía agua para ducharnos, lo que nos obligó a esperar cerca de una hora.
En cuanto a las comidas, como mencionamos, nos gustaron, pero al no haber variedad, puede que no se adapten a todos los gustos. El menú de cena, comida y desayuno lo establece el establecimiento, no hay varias opciones, hay que adaptarse a lo que pone el establecimiento.
En nuestra habitación, la puerta del baño estaba rota y no se podía cerrar correctamente, aunque intentases cerrarla se habría sola, tampoco iba la lámpara del techo. Además, observamos grietas en techos y paredes que dan una sensación de descuido.
En resumen, hemos descansado y disfrutado del entorno, pero entendemos que ciertos detalles pueden mejorar . Son aspectos que, con algo de atención, podrían mejorar significativamente la calidad del alojamiento.
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