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HOSTAL PORTA GALEGA
Albergue en A Vilavella (Ourense)Información del negocio
- Descripción (AI Overview)
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HOSTAL PORTA GALEGA es una empresa ubicado en A Vilavella, dedicado a satisfacer la demanda de Albergue y servicios relacionados. Ubicado en Carretera Madrid - Vigo, Km 118, HOSTAL PORTA GALEGA es accesible para los interesados en servicios relacionados. Para un servicio confiable, HOSTAL PORTA GALEGA mantiene un enfoque firme hacia la excelencia en Albergue. Aquellos que requieran Albergue pueden acudir a HOSTAL PORTA GALEGA para consultar disponibilidad.
- Actividades
- Albergue
- Dirección (AI Overview)
- HOSTAL PORTA GALEGA, Carretera Madrid - Vigo, Km 118, 32549 A Vilavella, Province of Ourense
- Sitio web (AI Overview)
- No disponible
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Ubicación de HOSTAL PORTA GALEGA
Opiniones de HOSTAL PORTA GALEGA
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Un caldo galego que es una obra de artesanía. La tortilla de patata, a pesar de la hora tardía, estaba jugosa, la patata deliciosa y los huevos de primera.
Gente encantadora y amable.
Una grata sorpresa y un punto a repetir en nuestros viajes.
Estuvimos comiendo hace unos meses un menú consistente en: un pote de berzas, una ensaladilla rusa, unos escalopines de lomo, un guiso de ternera unas natillas y arroz con leche. TODO EXQUISITO, CASERO Y DE MUY BUENA CALIDAD. También valoramos de forma muy positiva el trato cercano de la dueña. Volveremos sin duda.
El sitio está a pie de carretera. En la entrada tienen una terraza con varias mesas donde sentarse. El trato es bueno, el café muy rico y la tostada con aceite y tomate también. Las habitaciones están bien, aunque en los baños se podría mejorar algún detalle técnico. Los colchones son duros y se descansa muy bien, esto es importante. Las paredes deben ser muy finas, porque se oyen los ruidos y conversaciones de otras habitaciones, pero en general todo fue muy bien, el trato fue bueno, el descanso también y los cafés y tostada muy ricos.
Pongo una estrella porque es necesario para poder escribir el comentario.
El hombre mayor de gafas tremendamente maleducado. Le pedí un café e inmediatamente se dio la vuelta para prepáralo de muy malas maneras, cuando terminó le pedí otro café y se repitió la situación hasta que me hizo el tercero. Cuando terminó, bufó, sacudió la cabeza y me soltó “qué? No podías pedirlos todos a la vez?”. Todo esto cuando fue él el que en un primer momento y sin dejarme terminar me dio la espalda. Yo pagué inmediatamente y me fui. Nunca he conocido a alguien tan maleducado e irrespetuoso.
Sitio con menú a 15 euros, asequible, rápido en servicio, amables y de comida casera. Sin duda, una buena opción para parar. No tiene grandes lujos ni grandes vistas, por lo menos, desde el comedor.
Paramos a comer unos bocadillos, local viejo y sucio, había más vajilla en la barra que en la cocina , la atención pésima , el bocadillo era uno de bacon con queso ( el bacon se lo enseñaron por que llevar no llevaba) y 5,50€ y otro un pepito que era todo pan y 7€.
Les pedimos ketchup y mahonesa y no tenían ni ketchup...para no volver vaya.
La atención pésima. Había un cartel de que el pago mínimo con tarjeta eran 9 euros. No lo leí, pero ya aproveché para un par de cosas más. Encima que no le protesto y le hago gasto (que no lo tenia ni que haber hecho), quien me atendió fue desagradable en extremo, me hizo sentir incómodo, riñéndome por no leer el cartel (que me tenia que haber ido sin pagarle, ya que si yo “aprendo de los errores” pagando más de lo que pensaba, él que aprenda a no ser un desagradable).
En fin, la entrada en Galicia y te reciben estos señores… menos mal que luego todo mejora!
El camarero viejuno de las gafillas nos ha tratado fatal tras pedirle unas tostadas y para más irritación al pedirle la mantequilla ha refunfuñando delante nuestra.
Otro más viejo aún pendiente en la puerta de la terraza para ver si pagábamos o no como si fuéramos delincuentes por ser jóvenes, ese señor debería de estar jubilado en su casa.
Y menos mal que ha vigilado si no se lo hubiera pagado Dios, mejor que os vayáis a la gasolinera y que os cobren más antes de que os pongan de mala leche.
Vergüenza os tendría que dar que la juventud os enseñe modales.
Paramos a las 9:30 de la mañana a desayunar. Pedimos unas tostadas, y nos dijo que no tenían. Solo quedaba la poca bollería que había. Le pedimos unos bocadillos y nos dice que no puede porque no hay nadie en cocina. Lo que nos llamó profundamente la atención es la desidia en general de la persona que nos atendió. Ganas de trabajar nulas., se niega a hacer unas tostadas cuando estábamos solos. Soluciones ninguna y sin ganas de nada. Indicar que ya habíamos parado. Por una avería en el coche tuvimos que hacer noche y en esa ocasión nos atendió una mujer que nos trató de forma maravillosa.
Fue una parada para comer en un viaje, la comida estaba bien pero cuando un restaurante no presta atención a la satisfacción del cliente, el resultado es una experiencia negativa que puede ser difícil de olvidar.
La falta de empatía por parte del personal de caja puede hacer que los clientes se sientan incómodos o incluso ignorados, lo que definitivamente no es una buena impresión.
Fue lugar de parada mientras viajábamos a tomar un café , pedimos dos cafés y dos trozos de empanada, la empanada no se podía ni comer parecía que llevara días la masa costaba pegarle un bocado.
El personal antipático a mas no poder , y tú ve que ir a buscar la cartera al coche porque decían que no cobraban con tarjeta menos de 9€.
En fin no recomiendo parar aquí
Llegamos sobre las 15:30h para pedir el menú del día ofrecido en la puerta, nos indican que solo podemos comer bocadillos o platos combinados sin argumento ninguno de por qué no pedir menú. Finalmente pedimos unos platos combinados, y resulta que cuando nos los traen, a la mesa de al lado que acababan de sentarse les ofrecen el menú. A parte del trato nefasto por parte del personal, la comida nada del otro mundo. Huevos fritos con la llema dura, no digo más.... En fin, no recomiendo en absoluto.