Albergue Casa Sánchez
A 4.13 km
StardustHouse — Directorio de Albergues y Hostels en España
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Albergue de Castro es un albergue situado en Aldea Castro, diseñado para peregrinos del Camino Primitivo del Camino de Santiago, ofreciendo plazas de alojamiento con registro obligatorio según normativa española.
Ubicado en Aldea Castro, 17A, 33737 Castro, Asturias, en una aldea con pasado celta y romano, el albergue facilita el descanso en el Camino Primitivo, promoviendo un entorno de conexión esencial y compartido.
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Me quedé anoche y una maravilla de albergue, tanto por la instalación como por el trato🙏🏻
Un lugar encantador atendido por gente encantadora. Genial.
Hay nuevos propietarios y la gestión es excelente. Nada que ver con comentarios negativos de antes de julio, cuando la gestión era diferente. Mucho mimo y cuidado. Atención excelente. Ojalá estos propietarios queden por mucho tiempo.
Excelente lugar para recuperarse de una larga caminata, productos locales y caseros. Azucena y sus remedios naturales, ayudan muchísimo a seguir.
En un principio me pareció un albergue muy normal, con lo que fisícamente necesitaba pero ahí se acababa todo. Ya durante la cena comunitaria con otrxs peregrinxs (donde conocí a mi mejor amigo peregrino, entre todas las cosas!) todo empezó a ser más mágico: el aire olía a casa, a mi hogar, a cena de Navidad en familia. Al final tras saborear esos platos tan ricos (hasta me ofrecieron un montón de papas fritas que les sobraban, qué acogedorxs, en serio) me quedé para una birra que me dio la mujer del Albergue, Izu, y ahí nos quedamos a hablar durante una horita y media juntos a su hija, una pequeña Beyoncé profesional de canto, y a su marido Sandro. Fue una noche tan sencilla pero aún así fue todo como estar con mi familia: Izu, Sandro, su hija y dos peregrinxs más, de compañía, una cañita, serenidad, salud, unas buenas charlas, cansancio encima y compartir nuestras vidas... ¿Qué más pedirle a la vida? El albergue es un encanto, con su jardín enorme, el barcito, la gran sala para comer y los cuartos muy humildes pero están tan perfectos. Me enamoré de ese hogar, que mucho encanto tiene, con vibras tan positivas, sentí un vacío al salir del comedor al siguiente día después del desayuno. Recomedable no, lo siguiente!
Me alojé, junto con mi pareja y otros peregrinos que conocimos en el camino, en este albergue. Queda de paso en el camino primitivo, pero a su vez está aislado y en un entorno idílico, rodeado de campo, bosque y con unas vistas magníficas. Los dueños que lo regentan han sido una inspiración, y me han hecho reflexionar con su actitud y con su estilo de vida. Las instalaciones son limpias y acogedoras (albergue que recuerda a los de montaña), y la comida que preparan es casera, sabrosa, cuantiosa y además la realizan con productos locales (todo es del pueblo, hasta el café está elaborado en la zona!). Querría destacar la paciencia que tuvieron en todo momento y su predisposición a ayudar. Estuvimos tan a gusto que ese día empezamos a caminar a las 12 del mediodía, después de desayunar tranquilamente en su terraza con vistas a los prados. La dueña, un 10, y el dueño, un artista y un amante de la naturaleza, y si eres curioso y preguntas, te puede enseñar muchas cosas acerca de los osos, los lobos y demás animales de la zona. Además, tiene varios libros de relatos publicados, acerca de cómo la vida tradicional se mezcla con la vida salvaje de Asturias. Repetiré, sin duda, pues ha marcado la diferencia en mi camino. Muchas gracias a sus dueños y a su encantadora hija, por acogernos y hacernos sentir tan bien!
Propietarios amables, atienden por orden de llegada, no se puede reservar. Instalaciones en buen estado, son 4 habitaciones de 4 camas cada una
Solo hemos comido y cenado pero el trato recibido por el matrimonio que lo regenta ha sido maravilloso. Recomendable 100%. Gracias por vuestra amable atención.
Google debería inventar la sexta estrella para este tipo de establecimientos. La sexta que solo se le otorgue a los que alcanzan la excelencia.
Tengo dudas de si quedarme con lo acogedor del lugar, su entorno, el momento personal que viví, su terraza, las instalaciones, la comida, etc...Lo que no tengo duda es que todo lo anterior no tendría sentido sin la pasión y el cariño que percibí y recibimos de sus anfitriones, una familia de 10.
Gracias por hacer que el camino sea más camino y que con este pequeño gran grano de arena conserve su pureza.
El Albergue de Castro es mucho más que un lugar donde dormir: es un espacio lleno de vida y calidez gracias a Azu, Sandro y su hija Ayla, que lo llevan con tanto cariño que uno se siente como en casa desde el primer momento.
Azu tiene ese don para cuidar cada detalle y hacerte sentir cómoda, Sandro transmite cercanía y alegría en cada conversación, y Ayla aporta frescura y esa sonrisa que ilumina el ambiente. Se nota que todo lo hacen desde el corazón, y esa energía se contagia.
El albergue está impecable, rodeado de naturaleza y con rincones donde desconectar de verdad. La comida casera sabe aún mejor porque está servida con hospitalidad genuina. No es solo un sitio para descansar: es un lugar donde se crea comunidad y donde apetece quedarse.
Sin duda, volveré. Porque más allá del entorno precioso, lo que hace único al Albergue de Castro es la familia que lo sostiene.
La familia que regenta el albergue: Azu, Sandro y Ayala (la hija es un terremoto) son muy encantadores y atentos.
El albergue es relativamente nuevo, tan solo llevaba 20 días abierto, cuando me hospedé haciendo el Camino Primitivo. Habitaciones de 4 personas en literas. Limpias y cómodas.
Aunque Castro no tiene gran cosa, en cuanto a instalaciones y tampoco dispone de bares, ni restaurantes, el albergue cuenta con todo.
Recomiendo comer el puchero del día. En mi caso fueron unas lentejas que estaban deliciosas y se notaba que estaban echas con mucho cariño. La hamburguesa también estaba muy rica. Aconsejo tomar el café de especialidad que hacen allí. Tiene un sabor único y un tostado un tostado muy característico.
¡Gracias por vuestra hospitalidad y cercanía!
Fui con mi pareja a hacer el camino Primitivo tuvimos la gran suerte de dar con Sandro ,fue una maravilla desde el minuto 0 ,muy servicial y nos ayudó en todo ,por más albergues que vayamos no encontraremos nada igual ,lo tengo claro.
Al llegar allí el sitio es espectacular, el albergue lo tienen muy limpio y no le falta de nada ,os recomiendo comer allí porque Sandro cocina con productos buenos y además cocina de lujo .
Se le suma su mujer Azu ,una maravilla de mujer ,muy servicial y siempre con una sonrisa.
Su hija Ayla es muy graciosa y forma parte del encanto del albergue.
Nos hubiese encantado pasar más días con ellos pero por falta de tiempo tuvimos que seguir con el camino.
Merece la pena llegar a o Castro y disfrutar de su manera de llevar el albergue, nos vamos muy agradecidos y encantados de haberlos conocido y disfrutado del lugar.
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