ALBERGUE CAMINO DE LA COSTA MUROS DE NALON
A 0.54 km
StardustHouse — Directorio de Albergues y Hostels en España
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Casa Carmina Hostel es un albergue situado en Muros de Nalón, Asturias, que ofrece habitaciones compartidas y privadas con diseño industrial nórdico a precios asequibles, junto con un bar que incluye opciones vegetarianas, veganas y para intolerancias alimentarias.
Ubicado a pie del Camino de Santiago, a 200 metros de supermercado, restaurante y gasolinera; Playa de Aguilar a 2 km, aeropuerto de Asturias a 10 minutos en coche, y ciudades como Avilés, Gijón y Oviedo a 20-30 minutos.
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El sitio muy bonito. La atención fantástica. Todo muy limpio. Para volver.
Un sitio increíble con una atención inmejorable. Las chicas que lo llevan son encantadoras, la comida y el lugar una pasada. Perfecto para pasar la tarde y cenar. Repito todos los veranos!
Mas majas imposible! Lugar idílico rodeado de naturaleza donde tomarte un buen cafe, hecho con mucho mimo, y ya de paso quedarte a degustar una de sus maravillosas hamburguesas 🤤 siempre que estamos por la zona pasamos a hacerles una visita ♥️
Soy un miembro del grupo de 9 de la reseña anterior y vista la respuesta del establecimiento Nos vemos obligados a aclarar varios puntos de vuestra respuesta que no se corresponden con lo ocurrido.
En primer lugar, es rotundamente falso que las cinco personas llegasen en un “claro estado de embriaguez”. Durante toda la situación estuvimos en presencia de la Guardia Civil, cuyos agentes pudieron comprobar directamente nuestro comportamiento y nuestro estado. No tenemos ningún inconveniente en que se contacte con ellos para contrastarlo.
Además, el establecimiento dispone de cámaras de videovigilancia que pueden ayudar a esclarecer lo sucedido. Solicitamos que se conserven las grabaciones de aquella noche.
Respecto al horario, sabemos que Booking indica las 22:00 h. Sin embargo, el propio establecimiento muestra las 23:00 h en su Instagram y en el cartel de la puerta, existiendo por tanto información contradictoria.
Los cuatro miembros que llegaron primero, aproximadamente a las 21:20 h, realizaron el check-in de las nueve personas de la reserva. Las otras cinco personas eran igualmente huéspedes de esa reserva y tuvieron que ir a comprar comida, ya que, como vosotros mismos reconocéis, la cocina cerraba a las 21:30 h. Por tanto, incluso si hubieran llegado a las 21:30 h, habrían tenido que salir a comprar comida y regresar posteriormente, pudiendo superar igualmente las 22:00 h.
También es falso que nuestro grupo protagonizara “gritos, burlas e insultos”. No hubo nada de eso por nuestra parte, pese a la situación de enorme tensión que estábamos viviendo, habiendo pagado el alojamiento y encontrándonos a más de dos horas de casa a las 23:00 h con la posibilidad de dormir en la calle.
Lo que omitís es que desde el establecimiento se nos llamó “analfabetos” y “niñatas”, y que la madre de una de las responsables agarró y empujó a una de las huéspedes. Estos hechos pueden ser contrastados mediante testigos y cámaras.
También afirmáis que “en ningún momento se encerró a nadie”. Sin embargo, las puertas permanecían cerradas con llave y otro huésped, completamente ajeno a nuestro grupo, no pudo salir a recoger un cable para cargar el móvil hasta que llegó la Guardia Civil, momento en que se abrieron las puertas.
Asimismo, la hoja de reclamaciones fue solicitada aproximadamente dos horas antes de que se nos entregara, y finalmente se facilitó tras la llegada de la Guardia Civil.
Por último, durante la discusión se nos llegó a decir, en tono desafiante: “Nos jugamos una cosa: si el horario es hasta las 22:00, dormís en la calle”.
No cuestionamos que existieran unas normas, sino la forma en que se gestionó la situación, el trato recibido y las afirmaciones falsas realizadas posteriormente.
Por todo ello, solicitamos que os retractéis de la afirmación de que llegamos en un “claro estado de embriaguez”. Si mantenéis públicamente dicha acusación, nos reservamos el derecho a adoptar las medidas legales oportunas.
No tenemos nada que ocultar: estamos dispuestos a que lo ocurrido sea contrastado con la Guardia Civil, los huéspedes presentes y las grabaciones de las cámaras.
Lamentamos que su experiencia no haya sido la esperada, pero nos vemos obligadas a aclarar varios puntos de esta reseña, ya que algunos hechos se presentan de forma que puede inducir a error.
El horario límite de llegada a las 22:00h no fue una norma comunicada esa noche ni una decisión improvisada. Figura expresamente en las condiciones de Booking y, además, se les enviaron dos mensajes aproximadamente un mes antes de su llegada informándoles de que, al tratarse de un dormitorio compartido, debían encontrarse en el establecimiento antes de las 22:00h. Si este horario no se ajustaba a sus planes , disponían en ese momento de la posibilidad de cancelar gratuitamente.
Además, al llegar por la mañana, se les volvió a informar personalmente de esta condición, y nos indicaron que “intentarían” llegar a tiempo, ya que tenían previsto acudir al Xirin de Pravia.
Cuatro personas del grupo llegaron aproximadamente a las 21:20h, realizaron su check-in y pudieron alojarse con normalidad. Las otras cinco personas, pese a conocer el horario, llegaron alrededor de las 22:45h después de todo el día de fiesta. A las 22:00h incluso contactamos con las 4 personas que ya se encontraban alojadas para conocer la ubicación del resto de integrantes del grupo, que nos indicaron que llegarían en 5 minutos, que se convirtieron en casi 1 hora.
Respecto a la comida también están mezclando conceptos: el horario de cocina y el horario límite de acceso a la propiedad para aquellos en dormitorio compartido son cuestiones diferentes. Nuestra cocina cierra a las 21:30h, precisamente para garantizar el descanso de todos los huéspedes, especialmente en un albergue del Camino De Santiago.
En ningún momento se “encerró” a nadie. El acceso exterior se cierra por la noche de modo que nadie del exterior puede acceder a la propiedad, pero eso no indica que quien necesite salir no pueda hacerlo. Lo que se dijo es que si sales por la noche y se te cierra la puerta, no habrá nadie en recepción para abrirte a esas horas y que la única forma de volver a acceder sería saltando el muro. Es una cuestión de seguridad para velar por las pertenencias de nuestros alojados, evitar robos y garantizar el descanso de los huéspedes. Cosas por las que ninguno de ustedes veló llegando como llegaron del Xirin, montando el escándalo que montaron, fuera de hora y despertando a todos los alojados y vecinos.
Ante los gritos, burlas, insultos y el ruido y la alteración del descanso de nuestros huéspedes y vecinos, fuimos nosotros (desconocemos si ustedes también llamaron, pero perfectamente podemos ser ambas partes quienes llamemos) quienes solicitamos la presencia de la Guardia Civil para evitar que la situación continuase escalando. Los agentes escucharon a ambas partes y pudieron comprobar que efectivamente las condiciones del alojamiento, así como los mensajes enviados con un mes de antelación, eran claros, y ellos mismos les confirmaron que no podrían pernoctar en el alojamiento. No olviden que hay un atestado redactado donde consta exactamente esto.
Posteriormente se presentó una hoja de reclamaciones, dicho sea fuera de horario laboral, a la que respondimos aportando precisamente como un anexo las pruebas impresas de dichas condiciones y mensajes, y que tanto nosotros como ustedes firmaron de mutuo acuerdo.
Por tanto, lamentamos que 5 personas tuvieran que buscar un alojamiento alternativo esa noche (su coche, no la calle como dicen), pero no podemos asumir como responsabilidad del establecimiento que llegasen casi 1 hora después de una hora límite que conocían desde hacía semanas y que se les había recordado personalmente ese mismo día.
Llevamos 14 años acogiendo a viajeros y peregrinos y sabemos que estas normas son necesarias para garantizar la convivencia y el descanso de todos. Sentimos que la experiencia no haya sido de su agrado, pero las condiciones que se aplicaron fueron exactamente las que figuraban en su reserva y que habían sido comunicadas y aceptadas previamente.
Fui a tomar algo; la atención y el trato pésimo. Fueron muy desagradables
No volvería
Hemos comprobado que usted no ha estado aquí y que pertenece al grupo de 5 personas que se saltaron las normas hace unos días y les fue denegada la entrada, si persisten en seguir mintiendo y difamando iremos directamente a interponer la denuncia porque nosotros si que tenemos las grabaciones de las cámaras de seguridad. No olviden que las mentiras tienen las patas muy cortas, están a un solo click en internet.
No doy crédito con los comentarios que están haciendo ese grupo de personas, vamos continuamente y el sitio no puede ser mejor, igual que las personas que lo dirigen. La comida espectacular (los Nachos y la hamburguesa Rachel son imprescindibles). En fin... es lo malo del Xiringüelu, que trae a gente así que creen que pueden hacer lo que quieran.
¡¡Un lugar increíble formado por gente encantadora!! Muy buen rollo, tranquilidad y el sitio perfecto donde poder descansar o comerte una deliciosa hamburgesa para cenar.
Hemos ido en multitud de ocasiones y seguiremos yendo.
Por supuesto RECOMENDABLE.
La experiencia en el alojamiento fue cuanto menos lamentable.
Pertenezco al grupo de nueve personas que trato de hospedarse la noche del 9 al 10 de agosto y soy una de las cinco personas del grupo que tuvo que dormir en la calle.
Viendo que después de las reseñas de mis compañeros las dueñas de este “alojamiento” han contestado alterando completamente la versión de lo que fue la realidad de la situación me veo obligada a contestar.
Primero de todo aseguran que el “horario límite” son las 22:00 cuando en el cartel de la entrada pone las 23:00, además en un principio se dijo que ese horario era para el check in, no para que un huésped pueda entrar o salir libremente del establecimiento.
Se acusa a las 5 personas que llegamos más tarde de llegar en “claro estado de embriaguez”, lo cual es totalmente falso, y una acusación muy grave, si lo desean la guardia civil puede corroborar esto. Guardia civil a la que llamamos nosotros los huéspedes a las 22:47, no ellas como ponen en respuesta a una de mis compañeras, mintiendo una vez más.
Mis compañeras que llegaron a las 21:15 pidieron sentarse a cenar y en el alojamiento se negaron diciendo que la cocina ya estaba cerrada. Cocina que en teoría cierra a las 22:00, aunque en la respuesta a la reseña de una de mis compañeras ponéis 21:30, (aun así dentro del horario). Por ello, los otros cinco integrantes del grupo fuimos a buscar la cena a un bar del pueblo, llegando al alojamiento con la cena a las 22:30, en ese momento las dueñas del alojamiento se negaron a abrir la puerta.
Puerta que estaba cerrada, no abierta como aseguran las dueñas, mis compañeras que estaban dentro pidieron salir y la dueña les sugirió “saltar el muro”, además a una de ellas la empujaron en medio de la conversación.
Invito a cualquiera que lea esta reseña a que compruebe que más personas han relatado en otras reseñas experiencias similares, y cito textualmente “Viendo los comentarios amenazantes con los que responden las propietarias, voy a relatar mi experiencia.” A la vista está que no somos los únicos clientes que han tenido la misma percepción sobre la actitud de las dueñas.
Como bien decís en la contestación a mi compañera se presenta una hoja de reclamaciones, en la cual por cierto volvéis a contar una versión falsa de lo ocurrido, y efectivamente fuera de vuestro horario laboral, privando a nuestro grupo de un descanso por el que habíamos pagado y al resto de huéspedes del hostal. Situación que podría haberse solventado horas antes si vuestra actitud no hubiese sido tan agresiva y amenazante, dejándonos pasar al resto de integrantes del grupo. Si hubiese sido así tanto las dueñas del establecimiento como los nueve huéspedes nos hubiésemos ido a la cama, no hubiese sido necesaria la intervención de la guardia civil, ni el mal rato y experiencia que nos hicisteis pasar.
Decís en la respuesta a mi compañera lo siguiente “lamentamos que 5 personas tuvieran que buscar un alojamiento alternativo para esa noche”, ese alojamiento alternativo me gustaría que supieseis que fue el coche que estaba aparcado en la puerta, no se donde pensabais que nos íbamos a poder alojar un domingo a las 2:00 am.
Creo que si como bien decís lleváis 14 años acogiendo viajeros podríais tener una mejor actitud en la gestión de este tipo de situaciones, el trato y soberbia recibido ha sido lamentable. Hay muchas reseñas similares a la nuestra en Google, Booking y demás plataformas de reserva, creo que si esta es una experiencia compartida por tanta gente deberías darle una vuelta a vuestra forma de trabajar.
Dicho esto, no recomiendo a nadie venir aquí, ya que no me gustaría que nadie más se llevase la mala experiencia y el trato tan pésimo que recibimos mi grupo y yo.
Lamentamos que su experiencia no haya sido la esperada, pero nos vemos obligadas a aclarar varios puntos de esta reseña, ya que algunos hechos se presentan de forma que puede inducir a error.
El horario límite de llegada a las 22:00h no fue una norma comunicada esa noche ni una decisión improvisada. Figura expresamente en las condiciones de Booking y, además, se les enviaron dos mensajes aproximadamente un mes antes de su llegada informándoles de que, al tratarse de un dormitorio compartido, debían encontrarse en el establecimiento antes de las 22:00h. Si este horario no se ajustaba a sus planes , disponían en ese momento de la posibilidad de cancelar gratuitamente.
Además, al llegar por la mañana, se les volvió a informar personalmente de esta condición, y nos indicaron que “intentarían” llegar a tiempo, ya que tenían previsto acudir al Xirin de Pravia.
Cuatro personas del grupo llegaron aproximadamente a las 21:20h, realizaron su check-in y pudieron alojarse con normalidad. Las otras cinco personas, pese a conocer el horario, llegaron alrededor de las 22:45h después de todo el día de fiesta. A las 22:00h incluso contactamos con las 4 personas que ya se encontraban alojadas para conocer la ubicación del resto de integrantes del grupo, que nos indicaron que llegarían en 5 minutos, que se convirtieron en casi 1 hora.
Respecto a la comida también están mezclando conceptos: el horario de cocina y el horario límite de acceso a la propiedad para aquellos en dormitorio compartido son cuestiones diferentes. Nuestra cocina cierra a las 21:30h, precisamente para garantizar el descanso de todos los huéspedes, especialmente en un albergue del Camino De Santiago.
En ningún momento se “encerró” a nadie. El acceso exterior se cierra por la noche de modo que nadie del exterior puede acceder a la propiedad, pero eso no indica que quien necesite salir no pueda hacerlo. Lo que se dijo es que si sales por la noche y se te cierra la puerta, no habrá nadie en recepción para abrirte a esas horas y que la única forma de volver a acceder sería saltando el muro. Es una cuestión de seguridad para velar por las pertenencias de nuestros alojados, evitar robos y garantizar el descanso de los huéspedes. Cosas por las que ninguno de ustedes veló llegando como llegaron del Xirin, montando el escándalo que montaron, fuera de hora y despertando a todos los alojados y vecinos.
Ante los gritos, burlas, insultos y el ruido y la alteración del descanso de nuestros huéspedes y vecinos, fuimos nosotros (desconocemos si ustedes también llamaron, pero perfectamente podemos ser ambas partes quienes llamemos) quienes solicitamos la presencia de la Guardia Civil para evitar que la situación continuase escalando. Los agentes escucharon a ambas partes y pudieron comprobar que efectivamente las condiciones del alojamiento, así como los mensajes enviados con un mes de antelación, eran claros, y ellos mismos les confirmaron que no podrían pernoctar en el alojamiento. No olviden que hay un atestado redactado donde consta exactamente esto.
Posteriormente se presentó una hoja de reclamaciones, dicho sea fuera de horario laboral, a la que respondimos aportando precisamente como un anexo las pruebas impresas de dichas condiciones y mensajes, y que tanto nosotros como ustedes firmaron de mutuo acuerdo.
Por tanto, lamentamos que 5 personas tuvieran que buscar un alojamiento alternativo esa noche (su coche, no la calle como dicen), pero no podemos asumir como responsabilidad del establecimiento que llegasen casi 1 hora después de una hora límite que conocían desde hacía semanas y que se les había recordado personalmente ese mismo día.
Llevamos 14 años acogiendo a viajeros y peregrinos y sabemos que estas normas son necesarias para garantizar la convivencia y el descanso de todos. Sentimos que la experiencia no haya sido de su agrado, pero las condiciones que se aplicaron fueron exactamente las que figuraban en su reserva y que habían sido comunicadas y aceptadas previamente.
Mi experiencia como una de las cinco personas a las que se negó el alojamiento esa noche es muy distinta de la versión publicada por el establecimiento.
Quiero aclarar varios puntos de la respuesta del propietario porque considero que contiene afirmaciones que no se corresponden con lo ocurrido.
Desde que llegamos por la mañana, se nos informó de que teníamos que estar allí antes de una determinada hora para poder alojarnos. La forma de comunicárnoslo fue, desde el primer momento, mediante malas formas y amenazas de que, si no llegábamos a esa hora, no entraríamos. Por tanto, no es cierto que aquella noche simplemente apareciéramos sin conocer las condiciones, pero tampoco aceptamos que se utilice ahora esa circunstancia para justificar todo lo que ocurrió posteriormente.
Yo fui una de las cinco personas que llegó aproximadamente a las 22:45. Niego rotundamente que llegáramos en «claro estado de embriaguez». Esa afirmación es falsa y me parece especialmente grave que se utilice públicamente para justificar la actuación del establecimiento y desacreditar a los huéspedes. Si el establecimiento mantiene esa acusación, deberá asumir la responsabilidad de haberla realizado públicamente.
También quiero dejar constancia de una contradicción especialmente relevante respecto a la Guardia Civil. En su respuesta afirman que fueron ellas quienes solicitaron su presencia y que lo hicieron a las 22:50. Sin embargo, yo realicé la llamada a la Guardia Civil a las 22:47 y dispongo del registro que lo acredita. Si fuese necesario, estamos dispuestos a solicitar el correspondiente informe para acreditar lo sucedido.
La situación tampoco se limitó a una discusión por el horario. Hubo amenazas verbales y se produjo un incidente físico con una de nuestras amigas: una de las responsables la empujó. El establecimiento negó inicialmente que hubiera ocurrido y posteriormente, al comprobar las imágenes de las cámaras de seguridad, dejó de negar el hecho y pasó a justificarlo. Las cámaras del propio establecimiento son precisamente una de las pruebas que pueden esclarecer objetivamente lo ocurrido.
Respecto al supuesto «encierro», nuestra experiencia fue que se nos impidió acceder y salir del establecimiento pese a disponer de una reserva y encontrarnos allí. Se nos llegó a decir que, si queríamos salir, tendríamos que saltar el muro y que, si lo hiciéramos, no podríamos volver a entrar. Que posteriormente se diga que técnicamente cualquier persona podía abandonar la propiedad no cambia lo que se nos dijo ni cómo se desarrolló la situación. Consideramos especialmente grave que se plantease como única alternativa saltar un muro para poder abandonar el recinto.
Hay además otra contradicción que considero importante señalar. Después de lo ocurrido contactamos con Booking.com para explicar la situación y, según la respuesta que recibimos, el establecimiento manifestó que nosotros ni siquiera habíamos estado allí y que no habíamos realizado el check-in. Esta afirmación es incompatible incluso con la propia respuesta publicada por el establecimiento, donde reconoce expresamente que cuatro personas del grupo realizaron el check-in y que las otras cinco éramos integrantes del mismo grupo que llegaron posteriormente.
Disponemos de documentación y pruebas sobre parte de estos hechos, entre ellas el registro de la llamada a la Guardia Civil, la hoja de reclamaciones y su respuesta, así como fotografías de la cartelería exterior relativa a los horarios. También podemos solicitar, si fuese necesario, la documentación correspondiente a la intervención de la Guardia Civil.
Solicitamos públicamente que el establecimiento rectifique las afirmaciones falsas realizadas sobre nuestro estado y sobre nuestra presencia/check-in y que deje de presentar como hechos cuestiones que no se corresponden con lo sucedido.
Nos reservamos asimismo el derecho de emprender las acciones que correspondan para defendernos frente a afirmaciones que consideremos falsas y perjudiciales.
Lamentamos que su experiencia no haya sido la esperada, pero nos vemos obligadas a aclarar varios puntos de esta reseña, ya que algunos hechos se presentan de forma que puede inducir a error.
El horario límite de llegada a las 22:00h no fue una norma comunicada esa noche ni una decisión improvisada. Figura expresamente en las condiciones de Booking y, además, se les enviaron dos mensajes aproximadamente un mes antes de su llegada informándoles de que, al tratarse de un dormitorio compartido, debían encontrarse en el establecimiento antes de las 22:00h. Si este horario no se ajustaba a sus planes , disponían en ese momento de la posibilidad de cancelar gratuitamente.
Además, al llegar por la mañana, se les volvió a informar personalmente de esta condición, y nos indicaron que “intentarían” llegar a tiempo, ya que tenían previsto acudir al Xirin de Pravia.
Cuatro personas del grupo llegaron aproximadamente a las 21:20h, realizaron su check-in y pudieron alojarse con normalidad. Las otras cinco personas, pese a conocer el horario, llegaron alrededor de las 22:45h después de todo el día de fiesta. A las 22:00h incluso contactamos con las 4 personas que ya se encontraban alojadas para conocer la ubicación del resto de integrantes del grupo, que nos indicaron que llegarían en 5 minutos, que se convirtieron en casi 1 hora.
Respecto a la comida también están mezclando conceptos: el horario de cocina y el horario límite de acceso a la propiedad para aquellos en dormitorio compartido son cuestiones diferentes. Nuestra cocina cierra a las 21:30h, precisamente para garantizar el descanso de todos los huéspedes, especialmente en un albergue del Camino De Santiago.
En ningún momento se “encerró” a nadie. El acceso exterior se cierra por la noche de modo que nadie del exterior puede acceder a la propiedad, pero eso no indica que quien necesite salir no pueda hacerlo. Lo que se dijo es que si sales por la noche y se te cierra la puerta, no habrá nadie en recepción para abrirte a esas horas y que la única forma de volver a acceder sería saltando el muro. Es una cuestión de seguridad para velar por las pertenencias de nuestros alojados, evitar robos y garantizar el descanso de los huéspedes. Cosas por las que ninguno de ustedes veló llegando como llegaron del Xirin, montando el escándalo que montaron, fuera de hora y despertando a todos los alojados y vecinos.
Ante los gritos, burlas, insultos y el ruido y la alteración del descanso de nuestros huéspedes y vecinos, fuimos nosotros (desconocemos si ustedes también llamaron, pero perfectamente podemos ser ambas partes quienes llamemos) quienes solicitamos la presencia de la Guardia Civil para evitar que la situación continuase escalando. Los agentes escucharon a ambas partes y pudieron comprobar que efectivamente las condiciones del alojamiento, así como los mensajes enviados con un mes de antelación, eran claros, y ellos mismos les confirmaron que no podrían pernoctar en el alojamiento. No olviden que hay un atestado redactado donde consta exactamente esto.
Posteriormente se presentó una hoja de reclamaciones, dicho sea fuera de horario laboral, a la que respondimos aportando precisamente como un anexo las pruebas impresas de dichas condiciones y mensajes, y que tanto nosotros como ustedes firmaron de mutuo acuerdo.
Por tanto, lamentamos que 5 personas tuvieran que buscar un alojamiento alternativo esa noche (su coche, no la calle como dicen), pero no podemos asumir como responsabilidad del establecimiento que llegasen casi 1 hora después de una hora límite que conocían desde hacía semanas y que se les había recordado personalmente ese mismo día.
Llevamos 14 años acogiendo a viajeros y peregrinos y sabemos que estas normas son necesarias para garantizar la convivencia y el descanso de todos. Sentimos que la experiencia no haya sido de su agrado, pero las condiciones que se aplicaron fueron exactamente las que figuraban en su reserva y que habían sido comunicadas y aceptadas previamente.
Es la segunda vez que vamos. Primero nos alojamos en literas y nos encantó la experiencia. Este año probamos con dos habitaciones dobles y ha sido un auténtico lujo.
Este albergue se caracteriza por las personas que lo regentan.
No encontrarás un ambiente más acogedor y familiar en un entorno como este.
Un precioso bosque de secuoyas en el jardin.
Lo mejor en este albergue es la atención, las chicas son geniales. Un grupo de amigas hicimos el camino y fue la mejor parada. Nos dieron un desayuno de calidad y además por la tarde te puedes tomar una hamburguesa que te sitúa en Estados Unidos. En definitiva, un sitio de buen rollo. Súper recomendable
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